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Escrito por José M. Viera
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¿Quién es el Espíritu Santo?
Por José M Viera

Si ha podido notar el título de este artículo, se dará cuenta que la pregunta
es “¿Quién?” y no “¿Qué?” Para algunos el Espíritu Santo es “algo”, una
especie de fuerza o energía activa en el universo. Sin embargo, la Biblia no
dice eso. En la Palabra de Dios, podemos ver claramente al Espíritu Santo
como una Persona real y verdadera, y no simplemente “algo” como una
energía o fuerza cósmica. Su Deidad y personalidad quedan demostrada por
medio de los hechos siguientes:

1: Se le confieren atributos divinos.
Es eterno, omnipresente, omnipotente, y omnisciente.

— Hebreos 9.14: «¿cuánto más la sangre de Cristo,  el cual mediante el
Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios,  limpiará vuestras
conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?»
—  Salmo 139.7-10: «¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu
presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi
estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y habitare en el
extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra»
— Lucas 1:35: «Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá
sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual
también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios»
— 1 Corintios 2:10-11: «Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu;
porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién
de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que
está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de
Dios»


2: Se le atribuyen operaciones divinas, como son:
la creación,  regeneración y resurrección.

— Génesis 1.2: «Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas
estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz
de las aguas»

— Job 33.4: «El espíritu de Dios me hizo, y el soplo del Omnipotente me dio
vida»

— Juan 3.5-8: «Respondió Jesús:  De cierto, de cierto te digo,  que el que no
naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es
nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No
te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla
de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde
va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu»

— Romanos 8.11: «Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a
Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús
vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en
vosotros»


3: Se le pone a un mismo nivel de dignidad
con el Padre y el Hijo.

—2 Corintios 13.14: «La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la
comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén»

— Mateo 28.19: «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones,
bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo»

A menudo se menciona al Espíritu Santo en forma “impersonal”, por
ejemplo, el aliento que llena, la unción que unge, el fuego que alumbra y da
calor, el agua que se derrama en abundancia, el don del cual todos somos
partícipes. Sin embargo, todo eso sólo son meras descripciones de Sus
operaciones. La Biblia, la Palabra de Dios, usa palabras muy específicas que
no dejan lugar a dudas con respecto a Su personalidad. En efecto, el Espíritu
Santo, ejercita los atributos de Su personalidad. He aquí algunos de éstos:

1. intelecto:
— Romanos 8.27: «Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la
intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por
los santos»

2. voluntad:
— 1 Corintios 12.11: «Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo
Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere»

3. sensibilidad:
— Efesios 4.30: «Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis
sellados para el día de la redención»


La Biblia también nos dice que Él:

1. revela:
— 2 Pedro 1.21: «porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana,
sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el
Espíritu Santo»

2. enseña:
— Juan 14.26: «Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre
enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas,  y os recordará todo
lo que yo os he dicho.

3. atestigua:
— Gálatas 4.6: «Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el
Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!»

4. intercede:
— Romanos 8.26: «Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra
debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el
Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles»

5. habla:
— Apocalipsis 2.7: «El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las
iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en
medio del paraíso de Dios»

6. ordena:
— Hechos 16.6-7: «Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue
prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; y cuando llegaron a
Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió»

7. testifica:
— Juan 15.26: «Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del
Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio
acerca de mí»


La mala conducta del hombre puede:

1. contristarle:
— Efesios 4.30: «Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis
sellados para el día de la redención»

2. mentirle:
— Hechos 5.3: «Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón
para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?»

3. blasfemarle:
— Mateo 12.31-32: «Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será
perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será
perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del
Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le
será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero»

Estas y muchas otras más referencias bíblicas nos hablan de la
“personalidad” del Espíritu Santo. “Personalidad” es aquello que posee
inteligencia, sentimientos y voluntad, y no requiere necesariamente un
cuerpo. Por lo tanto, no podemos creer ni aceptar la idea de que el Espíritu
Santo es simplemente una fuerza o algún tipo de energía cósmica. Él es real,
verdadero y Todopoderoso—¡Dios!