-
©®1996-2016 TODOS los derechos reservados. ALL rights reserved!
PO Box 64231, Souderton PA 18964 USA
-
2016 Jose Viera Publications
| Inicio | Principio del Artículo | Otros Artículos | Publicaciones | ¿Quién es José? | Contacto |
Escrito por José M. Viera
©®1996-2016 Todos los derechos reservados.
ALL rights reserved.
w w w . j o s e v i e r a . c o m
Se me parte el corazón con la bienvenida que este mundo te dio en aquella
primera noche de Navidad. No había lugar para ti; todas las habitaciones de
Belén estaban ocupadas. Oh, si ellos hubieran podido comprender quién era el
que tocaba a la puerta. Pero la respuesta fue la misma: «No hay lugar para ti,
especialmente en una noche como esta. Quizá mañana, pero hoy no». Como
siempre, tu amor es insistente, y seguiste tocando hasta que alguien te abrió.
No te dieron lo mejor, porque no tenían nada mejor. Sólo te dieron lo que
había, lo que sobraba, lo que nadie quería. Era un corral de animales, sucio y
nada atractivo; un lugar expuesto a los elementos del tiempo; lleno de polvo,
y muy viejo. Pero aquel lugar era exactamente lo que tú buscabas. Era el
lugar ideal para Tú glorificarte. No viste lo vil ni lo sucio; no viste lo feo ni lo
que estaba roto; sino que lo viste como el lugar más bello. Para ti aquel
establo era el principio de tu vida humana, el lugar de partida, el lugar de
contacto, y el lugar del milagro. Coros de ángeles te acompañaron en
hermosas alabanzas mientras el milagro de la salvación llegaba a los
humanos: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para
con los hombres!

Yo también estuve ciego como los habitantes de Belén. No tenía lugar para ti
en mi vida. Habías llegado cuando era inconveniente. --«No, Señor, no puedo
darte esta habitación hoy; ven mañana, o cualquier otro día; pero hoy no».
¡Qué amor tan insistente el tuyo, pues, tocabas a mi puerta nuevamente al día
siguiente! Y como siempre, mis excusas te daba. Sin embargo, mi casa (mi
vida) se iba deteriorando día tras día. Pero yo mismo me mentía al decirme:
«¡No estoy mal; todavía tengo tiempo!» Pero “tiempo” era lo menos que
tenía. Oh mi Dios, perdóname por lo mucho que te hice esperar. Gracias te
doy porque nunca te cansaste, y porque siempre me recordaste que la verdad
de tu profundo y sincero amor.

Llegó el día en que las fuerzas me faltaron y cuando mi vida perdió toda
dirección y sentido. Había un hueco en mi alma; mi corazón estaba roto en mil
pedazos; lloraba sin consuelo; vivía con mi única amiga, la soledad.
Nuevamente tocaste a mi puerta, pero esta vez no tenía nada bueno qué
ofrecer. Mi vida estaba destrozada por el pecado y enredada por los engaños
del mundo; estaba enfermo del alma; y ciego por los placeres del mundo. --
«Oh, Señor, qué sucio estoy. Tú no me quieres así; ya no sirvo para nada y mi
casa está completamente deteriorada. No tengo nada qué ofrecerte. Hoy no
Señor, pues, tengo mucha hambre y frío». Incliné mi rostro y lloré
amargamente, de desesperación y vergüenza. No me atrevía mirate a los ojos.

Me dijiste: «No llores, no sufras; aquí estoy Yo. He venido para nacer en tu
corazón. No me importa cómo esté tu vida, Yo la puedo hacer mejor. ¿Quieres
recibirme? ¡Déjame nacer en tu corazón!». ¡Qué bellas fueron aquellas
palabras; nadie jamás me había hablado así! No viste mi maldad ni la
suciedad de mi alma; sólo viste un corazón asustado que buscaba consuelo y
amor. Me llenaste de tu presencia, me diste libertad; enjugaste todas mis
lágrimas; y me limpiaste de todos mis pecados aquella noche, mi primera
Navidad.

Mi corazón era como aquel establo de Belén. No tenía belleza, pero Tú lo viste
tan apropiado. Nadie lo quería pero era lo que Tú precisamente buscabas;
estaba roto e incompleto, pero Tú lo perfeccionaste. Por eso hoy, Altísimo y
Todopoderoso Dios: «Te doy gracias por Jesucristo, expresión perfecta de Tu
amor. Tú eres mi vida, mi corazón, mi oxígeno, la sangre que fluye por mis
venas; y la belleza que ven mis ojos. Tú eres el sol que alumbra mis días, el
agua viva que refresca mi alma. No hay otro como Tú ni lo habrá. Eres el que
rompe mis cadenas, el que me da la libertad. Sin ti estoy perdido, y la vida no
tiene sentido. Te amo, Dios vivo, porque antes estaba muerto, pero me has
dado la vida. Alabado sea Tu Nombre por los siglos de los siglos. Amén».

Hoy hago una simple pregunta: ¿Quién le quiere recibir? Abre tu corazón a
Jesús y déjalo entrar.
El Rey de Reyes y Creador del
Universo, dejó a un lado todo el
esplendor de Su gloria y majestad.
No había oro ni riqueza en el cielo
que pudiera detenerlo: Su amor por
mí era más grande que lo más
grande que podía tener. Decidiste
hacerte humano para
comprenderme mejor. Decidiste
amarme aun mucho antes de que yo
naciera. Oh, qué felicidad tan grata
que Alguien me amara antes de que
yo tuviera conocimiento de mí
mismo. No puedo explicar la belleza
y la pureza de tu amor. Sólo sé que
me haces sentir la persona más
importante del mundo.