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La preocupación: ¿será señal de desconfianza?
Basado en Salmos 4,8
por
José M Viera

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Todos experimentamos preocupación muchas veces. Sin embargo, nos
preguntamos: ¿Será normal? ¿Será señal de desconfianza? Oro al Señor que
este tema pueda impartir un poco más de conocimiento y que a la misma
vez nos sea de beneficio espiritual.

Hay preocupación buena y saludable, y también hay preocupación mala y
muy peligrosa. La victoria nuestra consiste en saber identificarla y
administrarla. Y cuando fallamos en hacer esto, nos acercamos a la derrota
y la ruina espiritual.

Cuando me preocupo por mi trabajo, por ejemplo, lo cuido por medio de mi
asistencia, y por medio del cumplimiento de mis responsabilidades. Hasta
cierto sentido esto es bueno y saludable. Esto crea en mí un carácter de
compromiso y de responsabilidad. Aún así hay una línea invisible que no
debo de cruzar, pues al hacerlo ya estoy rumbo al peligro. Si mi
preocupación hacia el trabajo ocupa la gran mayoría de mis pensamientos,
ya voy por un camino peligroso. ¡Necesito un balance!

"Meditaba" en el Señor al reflexionar sobre este tema, y un versículo
cruzaba mi mente una y otra vez: "En paz me acostaré, y asimismo
dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado". Salmos 4.8.

Según el diccionario, "preocupación" es  
"la anticipación que una cosa tiene;
es la primera impresión que hace una cosa al ánimo de uno, de modo que
estorba. Es la ofuscación del entendimiento causada por error de los
sentidos. Es prevenir el ánimo de uno y mantenerlo fijo en un problema, un
asunto o contingencia, y muchas veces asociado con el desvelo. Es estar
encaprichado en favor o en contra de una persona, opinión u otra cosa"

(Diccionario Océano Uno).

Por la Palabra de Dios claramente vemos que el antídoto y la cura de la
preocupación es poner la confianza en Dios. Cuando me olvido de que ando
"por fe y no por vista" (2 Corintios 5.7), comienzo a "hundirme en las aguas"
como le pasó a Pedro (Mateo 14.29-30). Dejo de confiar en Dios cuando
pongo mis energías y mi atención en los problemas que me rodean. La
preocupación es la que nos esclaviza, y la que nos mantiene aterrorizados al
"futuro desconocido". Esta es contraria a la verdadera fe, o sea, la
"confianza" del creyente en Dios, según Hebreos 11.1. "Sin fe", dice ese
mismo capítulo, "es imposible agradar a Dios". Fe aquí se traduce en
"confianza". Y lo contrario a la confianza es la "desconfianza", la cual va de
mano con la "preocupación". Jesús mismo dijo: "No se preocupen por nada"
echen a un lado cualquier inquietud, que Dios nunca los abandonará" --Mateo
12.29 (La Biblia Al Día). Podemos engañarnos a nosotros mismos al tratar de
"justificar" nuestras preocupaciones, pero solamente "la verdad de Jesús"
nos hace verdaderamente libres (Juan 8.32).

No resolvemos absolutamente nada con mantenernos "fijos" en un
problema. Cuando vivimos de esta manera, estamos encerrándonos en
nuestros problemas. Dejamos de comer saludablemente, y casi no podemos
dormir, porque la preocupación está completamente descontrolada, y  eso
es señal de que hemos dejado de confiar en Dios. Algo pasó en nuestra vida,
que quitamos los ojos de Jesús (Hebreos 12.2) y ahora no sabemos qué
hacer simplemente porque estamos lejos del Señor. Tú me dirás: «¡Yo no he
dejado al Señor! Todavía estoy en la Iglesia y permanezco muy activo».
Como mencioné anteriormente, esta es "una de las formas" en que tratamos
de justificar nuestra falta de fe.

"Tener fe" es abandonarse enteramente y sin reservas en las Manos de Dios,
porque Él tiene "cuidado de nosotros" (1 Pedro 5.7).

El salmista David fue perseguido por muchos enemigos durante casi toda su
vida. Aún los más cercanos a su corazón le hirieron y le aborrecieron. "Sus
lágrimas fueron su pan de día y de noche" --dijo él en una ocasión. Pero allí
no termina la historia, sino que más adelante dice:

—"¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en
Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío". Salmos 42.3-11.

David pudo comprender que confiando en Dios él se levantaría victorioso.
Por eso, dijo: —"En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú,
Jehová, me haces vivir confiado". ¿Por qué desvelarme por un problema
cuando Dios cuida de mí?  "Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis
tranquilos". Éxodo 14.14.

No hay base alguna para justificar las "preocupaciones", ya que ellas son
señal de desconfianza en Dios. Sin embargo, cuando confiamos en Dios,
reconociendo que Él tiene todo "bajo Su control", podemos levantarnos
victoriosos porque Él sostiene nuestras manos.

—"Mira que te mando (dice Dios) que te esfuerces y seas valiente; no temas
ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que
vayas". Josué 1.9
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