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¿Llega el Señor tarde?
Evangelio de Juan (en la Biblia), Capítulo 11
Por José M Viera

La puntualidad es muy importante en la vida. Por ejemplo: Si uno tiene una
entrevista para un nuevo trabajo, es muy importante llegar a tiempo. Lo
mismo sucede cuando vamos a viajar; si uno llega tarde al aeropuerto,
puede perder su avión. Si hay un accidente automovilístico o doméstico, es
de suma importancia la puntualidad de la policía y los paramédicos. ¡Estar a
tiempo es muy importante!

La Biblia nos habla de una familia muy amada por Jesús. Eran tres
hermanos: Lázaro, Marta y María. Al leer las Escrituras, vemos cómo la
tristeza estaba afectando a éstas hermanas, por la muerte de Lázaro.
Tomando en cuenta esta tragedia, en realidad no podemos culpar a Marta ni
a María por la forma en que le hablaron al Maestro. Ellas tenían el corazón
destrozado. Y aunque ellas prácticamente acusaron al Maestro de haber
llegado tarde, Jesús no tomó ofensa en esto. Es importante notar que sus
palabras también dan a entender que ellas sabían que Jesús tenía el poder
para librar a Lázaro de la muerte y levantarlo de su lecho de enfermedad. Lo
que ellas no podían comprender era que el poder de Jesús era más fuerte
que el mismo poder de la muerte. Ellas pensaron que ya era muy tarde, y
que no había remedio para aquella tristeza que se había apoderado de su
familia. Ellas dijeron (en otras palabras): “¡Señor, has llegado tarde!”

Jesús tuvo que recordarle a ellas que Él todavía se podía glorificar, sin
embargo, era necesario remover la piedra. ¿La piedra del sepulcro? ¡NO!
Jesús hablaba de la piedra de la incredulidad. Era cierto que en aquel
sepulcro había una piedra puesta a la entrada, sin embargo, la piedra de
incredulidad en el corazón de Marta y María era más pesada que la que
estaba a la entrada del sepulcro. Jesús le dijo: «¿No te he dicho que, si
crees, vas a ver la gloria de Dios?» (Juan 11:40, VCP).

Así es, Apreciado Lector: Para ver la gloria de Dios, para ver Su mano obrar
milagros, tenemos que remover esa piedra de nuestro corazón. Jesús nunca
llega tarde: ¡El siempre llega a tiempo! Marta y María comprendieron esto
cuando la piedra de incredulidad de su corazón fue quitada. Por lo tanto, no
te desesperes en este día. No dejes que tu dolor se apodere de ti. Atrévete a
creer que todavía Dios se puede glorificar. ¡Jesús siempre llega a tiempo!